Operar un negocio gastronómico en Argentina presenta desafíos que se repiten en cualquier cocina: la inflación, las dificultades para importar equipamiento y, sobre todo desde la pandemia, una altísima rotación de personal. Mucha rotación, y cada vez es más difícil conseguir cocineros capacitados que se queden trabajando en un mismo lugar por más de tres meses.
Pastas Pariggi nace como respuesta a ese contexto, apuntando al sector HoReCa — hoteles, restaurantes y catering — con productos de calidad que no exigen al cliente ocuparse del mantenimiento de equipos, la capacitación de personal especializado, ni la logística de una cámara de frío propia.
Una fábrica pensada para resolver, no para sumar tareas
Producimos ñoquis, ravioles, sorrentinos, cables de teléfono y el resto de nuestra línea usando sémola de trigo candeal como ingrediente principal, con masas de hasta 0,7 mm de espesor. Nosotros hacemos la pasta; de la salsa se encarga el cocinero — eso le devuelve al chef la libertad creativa sin la carga operativa de producir la pasta desde cero.
Nuestros productos llegan ultracongelados en boxes de 500 g, con envasado en atmósfera controlada, lo que elimina el desperdicio y las preocupaciones de almacenamiento, a la vez que garantiza porciones estandarizadas y una vida útil prolongada.
Esa estandarización se traduce, en la práctica, en garantías bromatológicas, costeos exactos y mayor rendimiento — sin resignar la calidad que espera el comensal en la mesa. Ser la primera fábrica de pastas de trigo candeal ultracongelada del país es, para nosotros, una forma concreta de resolver uno de los problemas más recurrentes de la gastronomía argentina.