En el mundo de la gastronomía, pocas cosas pueden igualar la versatilidad y el encanto de las pastas. La historia de las pastas frescas se remonta a siglos atrás en Italia, donde la harina de trigo candeal y los huevos frescos forman la base de una receta simple pero venerada, transmitida de generación en generación.
En Pariggi tenemos una línea gastronómica que va de las pastas rellenas a las laminadas y trafiladas en bronce: ñoquis de pura papa, ñoquis de sémola y parmesano, ravioles de ricota sicilianos, ravioles de espinaca y provolone, sorrentinos de calabaza de Ferrara, sorrentinos de jamón y mozzarella, cables de teléfono (clásico e integral), cuerdas de guitarra y foglias de lasaña.
Por qué hacer pasta fresca es un oficio artesanal
La elaboración de pasta fresca permite una amplia gama de posibilidades creativas: desde la elección de ingredientes frescos, sin conservantes ni colorantes, hasta la forma y el diseño de cada pieza. Requiere destreza manual — amasar, estirar y cortar son gestos que se perfeccionan con la práctica — y una atención meticulosa al detalle: nuestras pastas rellenas tienen un grosor de masa de apenas 0,7 mm, tan fino que a trasluz se llega a ver el relleno.
Trabajamos las masas con dos métodos italianos: masas laminadas para las pastas rellenas y las cintas, y moldes de bronce (trafilas) para los formatos de pasta corta, por donde la pasta sale extruida. Cada método aporta una textura distinta, que reacciona atrapando la salsa y sumando sabor a cada bocado.
Digeribilidad y energía
Más allá del sabor, hay algo que pasa después de la comida: la digeribilidad. El almidón del trigo candeal se libera lentamente, lo que favorece la digestión y no eleva rápido los niveles de glucosa en sangre — por eso mismo muchos deportistas eligen las pastas antes de una actividad física intensa, como fuente de carbohidratos complejos que aportan energía sostenida.
Las 5 F
En Pastas Pariggi decimos que nuestras pastas son las de las 5 F: fáciles de combinar, fáciles de stockear, fáciles de cocinar, fáciles de manipular, fáciles de porcionar. Nuestros productos, pasteurizados, se conservan en heladera hasta 10 días en su box cerrado, y en freezer hasta 6 meses — con un tiempo de cocción promedio de apenas 3 minutos.
Hacer pastas frescas requiere paciencia, habilidad y creatividad. Es una expresión genuina de la pasión por la buena comida, la tradición culinaria italiana y la creatividad en la cocina — y una invitación a celebrar esa tradición en cada plato.